Day 349 / 365
Tito 2–3 · Filemón 1
Tito 2–3
1EMPERO tú, habla lo que conviene á la sana doctrina:
2Que los viejos sean templados, graves, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia.
3Las viejas, asimismo, se distingan en un porte santo; no calumniadoras, no dadas á mucho vino, maestras de honestidad:
4Que enseñen á las mujeres jóvenes á ser prudentes, á que amen á sus maridos, á que amen á sus hijos,
5A ser templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.
6Exhorta asimismo á los mancebos á que sean comedidos;
7Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad,
8Palabra sana, é irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros.
9Exhorta á los siervos á que sean sujetos á sus señores, que agraden en todo, no respondones;
10No defraudando, antes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.
11Porque la gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó,
12Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente,
13Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
14Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
15Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.
1AMONÉSTALES que se sujeten á los príncipes y potestades, que obedezcan, que estén prontos á toda buena obra.
2Que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
3Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros.
4Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
5No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;
6El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
7Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
8Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen á Dios procuren gobernarse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles á los hombres.
9Mas las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y debates acerca de la ley, evita; porque son sin provecho y vanas.
10Rehusa hombre hereje, después de una y otra amonestación;
11Estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio.
12Cuando enviare á ti á Artemas, ó á Tichîco, procura venir á mí, á Nicópolis: porque allí he determinado invernar.
13A Zenas doctor de la ley, y á Apolos, envía delante, procurando que nada les falte.
14Y aprendan asimismo los nuestros á gobernarse en buenas obras para los usos necesarios, para que no sean sin fruto.
15Todos los que están conmigo te saludan. Saluda á los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén. A Tito, el cual fué el primer obispo ordenado á la iglesia de los Cretenses, escrita de Nicópolis de Macedonia.
Filemón 1
1PABLO, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, á Filemón amado, y coadjutor nuestro;
2Y á la amada Apphia, y á Archîpo, compañero de nuestra milicia, y á la iglesia que está en tu casa:
3Gracia á vosotros y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
4Doy gracias á mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones.
5Oyendo tu caridad, y la fe que tienes en el Señor Jesús, y para con todos los santos;
6Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús.
7Porque tenemos gran gozo y consolación de tu caridad, de que por ti, oh hermano, han sido recreadas las entrañas de los santos.
8Por lo cual, aunque tengo mucha resolución en Cristo para mandarte lo que conviene,
9Ruégote más bien por amor, siendo tal cual soy, Pablo viejo, y aun ahora prisionero de Jesucristo:
10Ruégote por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mis prisiones,
11El cual en otro tiempo te fué inútil, mas ahora á ti y á mí es útil;
12El cual te vuelvo á enviar; tú pues, recíbele como á mis entrañas.
13Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de ti me sirviese en las prisiones del evangelio;
14Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.
15Porque acaso por esto se ha apartado de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;
16No ya como siervo, antes más que siervo, como hermano amado, mayormente de mí, pero cuánto más de ti, en la carne y en el Señor.
17Así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.
18Y si en algo te dañó, ó te debe, ponlo á mi cuenta.
19Yo Pablo lo escribí de mi mano, yo lo pagaré: por no decirte que aun á ti mismo te me debes demás.
20Sí, hermano, góceme yo de ti en el Señor; recrea mis entrañas en el Señor.
21Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás más de lo que digo.
22Y asimismo prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os tengo de ser concedido.
23Te saludan Epafras, mi compañero en la prisión por Cristo Jesús,
24Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis cooperadores.
25La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. A Filemón fué enviada de Roma por Onésimo, siervo.
"Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios es lo más importante de nosotros."
— A. W. Tozer