Day 315 / 365
Juan 15–17
Juan 15–17
1YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.
3Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
4Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí.
5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.
6El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.
7Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.
8En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.
10Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
11Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
12Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado.
13Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.
14Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.
15Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.
16No me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé.
17Esto os mando: Que os améis los unos á los otros.
18Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros.
19Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.
20Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
21Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
22Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, mas ahora no tienen excusa de su pecado.
23El que me aborrece, también á mi Padre aborrece.
24Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora, y las han visto, y me aborrecen á mí y á mi Padre.
25Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.
26Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.
27Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.
1ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandalicéis.
2Os echarán de las sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio á Dios.
3Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni á mí.
4Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis que yo os lo había dicho. Esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
5Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?
6Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón.
7Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré.
8Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio:
9De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí;
10Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
11Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es juzgado.
12Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar.
13Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.
14El me glorificará: porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
15Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
16Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: porque yo voy al Padre.
17Entonces dijeron algunos de sus discípulos unos á otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: y, porque yo voy al Padre?
18Decían pues: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla.
19Y conoció Jesús que le querían preguntar, y díjoles: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me veréis, y otra vez un poquito, y me veréis?
20De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.
21La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.
22También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
23Y aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
25Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os hablaré por proverbios, pero claramente os anunciaré del Padre.
26Aquel día pediréis en mi nombre: y no os digo, que yo rogaré al Padre por vosotros;
27Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios.
28Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.
29Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente, y ningún proverbio dices.
30Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.
31Respondióles Jesús: ¿Ahora creéis?
32He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
33Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.
1ESTAS cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica á tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique á ti;
2Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste.
3Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado.
4Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese.
5Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.
6He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.
7Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti;
8Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
9Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son:
10Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas.
11Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo á ti vengo. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros.
12Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese.
13Mas ahora vengo á ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
15No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
16No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
17Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
18Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo.
19Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad.
20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.
21Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.
22Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.
23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también á mí me has amado.
24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo.
25Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y éstos han conocido que tú me enviaste;
26Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestarélo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
"La valentía es contagiosa. Cuando un hombre valiente toma posición, las espaldas de los demás suelen enderezarse."
— Billy Graham