Day 213 / 365
Proverbios 27–29
Proverbios 27–29
1NO te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.
2Alábete el extraño, y no tu boca; el ajeno, y no tus labios.
3Pesada es la piedra, y la arena pesa; mas la ira del necio es más pesada que ambas cosas.
4Cruel es la ira, é impetuoso el furor; mas ¿quién parará delante de la envidia?
5Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto.
6Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece.
7El alma harta huella el panal de miel; mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce.
8Cual ave que se va de su nido, tal es el hombre que se va de su lugar.
9El ungüento y el perfume alegran el corazón: y el amigo al hombre con el cordial consejo.
10No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.
11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me deshonrare.
12El avisado ve el mal, y escóndese; mas los simples pasan, y llevan el daño.
13Quítale su ropa al que fió al extraño; y al que fió á la extraña, tómale prenda.
14El que bendice á su amigo en alta voz, madrugando de mañana, por maldición se le contará.
15Gotera continua en tiempo de lluvia, y la mujer rencillosa, son semejantes:
16El que pretende contenerla, arresta el viento: ó el aceite en su mano derecha.
17Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo.
18El que guarda la higuera, comerá su fruto; y el que guarda á su señor, será honrado.
19Como un agua se parece á otra, así el corazón del hombre al otro.
20El sepulcro y la perdición nunca se hartan: así los ojos del hombre nunca están satisfechos.
21El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro: y al hombre la boca del que lo alaba.
22Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo á pisón majados, no se quitará de él su necedad.
23Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; pon tu corazón á tus rebaños:
24Porque las riquezas no son para siempre; ¿y será la corona para perpetuas generaciones?
25Saldrá la grama, aparecerá la hierba, y segaránse las hierbas de los montes.
26Los corderos para tus vestidos, y los cabritos para el precio del campo:
27Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas.
1HUYE el impío sin que nadie lo persiga: mas el justo está confiado como un leoncillo.
2Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos: mas por el hombre entendido y sabio permanecerá sin mutación.
3El hombre pobre y robador de los pobres, es lluvia de avenida y sin pan.
4Los que dejan la ley, alaban á los impíos: mas los que la guardan, contenderán con ellos.
5Los hombres malos no entienden el juicio: mas los que buscan á Jehová, entienden todas las cosas.
6Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos caminos, y rico.
7El que guarda la ley es hijo prudente: mas el que es compañero de glotones, avergüenza á su padre.
8El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para que se dé á los pobres lo allega.
9El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable.
10El que hace errar á los rectos por el mal camino, él caerá en su misma sima: mas los perfectos heredarán el bien.
11El hombre rico es sabio en su opinión: mas el pobre entendido lo examinará.
12Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; mas cuando los impíos son levantados, es buscado el hombre.
13El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.
14Bienaventurado el hombre que siempre está temeroso: mas el que endurece su corazón, caerá en mal.
15León rugiente y oso hambriento, es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.
16El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios: mas el que aborrece la avaricia, prolongará sus días.
17El hombre que hace violencia con sangre de persona, huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá.
18El que en integridad camina, será salvo; mas el de perversos caminos caerá en alguno.
19El que labra su tierra, se hartará de pan: mas el que sigue los ociosos, se hartará de pobreza.
20El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones: mas el que se apresura á enriquecer, no será sin culpa.
21Tener acepción de personas, no es bueno: hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.
22Apresúrase á ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza.
23El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua.
24El que roba á su padre ó á su madre, y dice que no es maldad, compañero es del hombre destruidor.
25El altivo de ánimo suscita contiendas: mas el que en Jehová confía, medrará.
26El que confía en su corazón es necio; mas el que camina en sabiduría, será salvo.
27El que da al pobre, no tendrá pobreza: mas el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones.
28Cuando los impíos son levantados, esconderáse el hombre: mas cuando perecen, los justos se multiplican.
1EL hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado; ni habrá para él medicina.
2Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra: mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
3El hombre que ama la sabiduría, alegra á su padre: mas el que mantiene rameras, perderá la hacienda.
4El rey con el juicio afirma la tierra: mas el hombre de presentes la destruirá.
5El hombre que lisonjea á su prójimo, red tiende delante de sus pasos.
6En la prevaricación del hombre malo hay lazo: mas el justo cantará y se alegrará.
7Conoce el justo la causa de los pobres: mas el impío no entiende sabiduría.
8Los hombres escarnecedores enlazan la ciudad: mas los sabios apartan la ira.
9Si el hombre sabio contendiere con el necio, que se enoje ó que se ría, no tendrá reposo.
10Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto: mas los rectos buscan su contentamiento.
11El necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.
12Del señor que escucha la palabra mentirosa, todos sus ministros son impíos.
13El pobre y el usurero se encontraron: Jehová alumbra los ojos de ambos.
14El rey que juzga con verdad á los pobres, su trono será firme para siempre.
15La vara y la corrección dan sabiduría: mas el muchacho consentido avergonzará á su madre.
16Cuando los impíos son muchos, mucha es la prevaricación; mas los justos verán la ruina de ellos.
17Corrige á tu hijo, y te dará descanso, y dará deleite á tu alma.
18Sin profecía el pueblo será disipado: mas el que guarda la ley, bienaventurado él.
19El siervo no se corregirá con palabras: porque entiende, mas no corresponde.
20¿Has visto hombre ligero en sus palabras? más esperanza hay del necio que de él.
21El que regala á su siervo desde su niñez, á la postre será su hijo.
22El hombre iracundo levanta contiendas; y el furioso muchas veces peca.
23La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.
24El aparcero del ladrón aborrece su vida; oirá maldiciones, y no lo denunciará.
25El temor del hombre pondrá lazo: mas el que confía en Jehová será levantado.
26Muchos buscan el favor del príncipe: mas de Jehová viene el juicio de cada uno.
27Abominación es á los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de rectos caminos.
"La fe hace todo posible. El amor hace todo fácil."
— D. L. Moody