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Salmos 131–134
Salmos 131–134
1JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas para mí demasiado sublimes.
2En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.
3Espera, oh Israel, en Jehová desde ahora y para siempre.
1ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, y de toda su aflicción;
2Que juró él á Jehová, prometió al Fuerte de Jacob:
3No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
4No daré sueño á mis ojos, ni á mis párpados adormecimiento,
5Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el Fuerte de Jacob.
6He aquí, en Ephrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque.
7Entraremos en sus tiendas; encorvarnos hemos al estrado de sus pies.
8Levántate, oh Jehová, á tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza.
9Tus sacerdotes se vistan de justicia, y regocíjense tus santos.
10Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.
11En verdad juró Jehová á David, no se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
12Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
13Porque Jehová ha elegido á Sión; deseóla por habitación para sí.
14Este es mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he deseado.
15A su mantenimiento daré bendición: sus pobres saciaré de pan.
16Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, y sus santos darán voces de júbilo.
17Allí haré reverdecer el cuerno de David: he prevenido lámpara á mi ungido.
18A sus enemigos vestiré de confusión: mas sobre él florecerá su corona.
1¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!
2Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
3Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión: porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
1MIRAD, bendecid á Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches.
2Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid á Jehová.
3Bendígate Jehová desde Sión, el cual ha hecho los cielos y la tierra.
"El evangelio es esto: somos más pecadores y defectuosos en nosotros mismos de lo que jamás nos atrevimos a creer, y al mismo tiempo más amados y aceptados en Jesucristo de lo que jamás nos atrevimos a esperar."
— Timothy Keller