Day 192 / 365
Salmos 103–106
Salmos 103–106
1BENDICE, alma mía, á Jehová; y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
2Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
4El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias;
5El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.
6Jehová el que hace justicia y derecho á todos los que padecen violencia.
7Sus caminos notificó á Moisés, y á los hijos de Israel sus obras.
8Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.
9No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
10No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.
11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
12Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
13Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
14Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.
15El hombre, como la hierba son sus días: florece como la flor del campo.
16Que pasó el viento por ella, y pereció: y su lugar no la conoce más.
17Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;
18Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
19Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos.
20Bendecid á Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo á la voz de su precepto.
21Bendecid á Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad.
22Bendecid á Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, á Jehová.
1BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; haste vestido de gloria y de magnificencia.
2El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina;
3Que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento;
4El que hace á sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante.
5El fundó la tierra sobre sus basas; no será jamás removida.
6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
7A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron;
8Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste.
9Pusísteles término, el cual no traspasarán; ni volverán á cubrir la tierra.
10Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes.
11Abrevan á todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces.
12Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; entre las ramas dan voces.
13El que riega los montes desde sus aposentos: del fruto de sus obras se sacia la tierra.
14El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra.
15Y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16Llénanse de jugo los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó.
17Allí anidan las aves; en las hayas hace su casa la cigüeña.
18Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos.
19Hizo la luna para los tiempos: el sol conoce su ocaso.
20Pone las tinieblas, y es la noche: en ella corretean todas las bestias de la selva.
21Los leoncillos braman á la presa, y para buscar de Dios su comida.
22Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas.
23Sale el hombre á su hacienda, y á su labranza hasta la tarde.
24¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios.
25Asimismo esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes.
26Allí andan navíos; allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.
27Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida á su tiempo.
28Les das, recogen; abres tu mano, hártanse de bien.
29Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo.
30Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra.
31Sea la gloria de Jehová para siempre; alégrese Jehová en sus obras;
32El cual mira á la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
33A Jehová cantaré en mi vida: á mi Dios salmearé mientras viviere.
34Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová.
35Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á Jehová. Aleluya.
1ALABAD á Jehová, invocad su nombre: haced notorias sus obras en los pueblos.
2Cantadle, cantadle salmos: hablad de todas sus maravillas.
3Gloriaos en su santo nombre: alégrese el corazón de los que buscan á Jehová.
4Buscad á Jehová, y su fortaleza: buscad siempre su rostro.
5Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
6Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
7El es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra son sus juicios.
8Acordóse para siempre de su alianza; de la palabra que mandó para mil generaciones,
9La cual concertó con Abraham; y de su juramento á Isaac.
10Y establecióla á Jacob por decreto, á Israel por pacto sempiterno,
11Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán por cordel de vuestra heredad.
12Esto siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella.
13Y anduvieron de gente en gente, de un reino á otro pueblo.
14No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó los reyes.
15No toquéis, dijo, á mis ungidos, ni hagáis mal á mis profetas.
16Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo mantenimiento de pan.
17Envió un varón delante de ellos, á José, que fué vendido por siervo.
18Afligieron sus pies con grillos; en hierro fué puesta su persona.
19Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová le probó.
20Envió el rey, y soltóle; el señor de los pueblos, y desatóle.
21Púsolo por señor de su casa, y por enseñoreador en toda su posesión;
22Para que reprimiera á sus grandes como él quisiese, y á sus ancianos enseñara sabiduría.
23Después entró Israel en Egipto, y Jacob fué extranjero en la tierra de Châm.
24Y multiplicó su pueblo en gran manera, é hízolo fuerte más que sus enemigos.
25Volvió el corazón de ellos para que aborreciesen á su pueblo, para que contra sus siervos pensasen mal.
26Envió á su siervo Moisés, y á Aarón al cual escogió.
27Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Châm.
28Echó tinieblas, é hizo oscuridad; y no fueron rebeldes á su palabra.
29Volvió sus aguas en sangre, y mató sus pescados.
30Produjo su tierra ranas, aun en las cámaras de sus reyes.
31Dijo, y vinieron enjambres de moscas, y piojos en todo su término.
32Volvió en su tierra sus lluvias en granizo, y en fuego de llamaradas.
33E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de su término.
34Dijo, y vinieron langostas, y pulgón sin número;
35Y comieron toda la hierba de su país, y devoraron el fruto de su tierra.
36Hirió además á todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza.
37Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.
38Egipto se alegró de que salieran; porque su terror había caído sobre ellos.
39Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.
40Pidieron, é hizo venir codornices; y saciólos de pan del cielo.
41Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los secadales como un río.
42Porque se acordó de su santa palabra, dada á Abraham su siervo.
43Y sacó á su pueblo con gozo; con júbilo á sus escogidos.
44Y dióles las tierras de las gentes; y las labores de las naciones heredaron:
45Para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes. Aleluya.
1ALELUYA. Alabad á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2¿Quién expresará las valentías de Jehová? ¿quién contará sus alabanzas?
3Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
4Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo: visítame con tu salud;
5Para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
6Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
7Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
8Salvólos empero por amor de su nombre, para hacer notoria su fortaleza.
9Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; é hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
10Y salvólos de mano del enemigo, y rescatólos de mano del adversario.
11Y cubrieron las aguas á sus enemigos: no quedó uno de ellos.
12Entonces creyeron á sus palabras, y cantaron su alabanza.
13Apresuráronse, olvidáronse de sus obras; no esperaron en su consejo.
14Y desearon con ansia en el desierto; y tentaron á Dios en la soledad.
15Y él les dió lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas.
16Tomaron después celo contra Moisés en el campo, y contra Aarón el santo de Jehová.
17Abrióse la tierra, y tragó á Dathán, y cubrió la compañía de Abiram.
18Y encendióse el fuego en su junta; la llama quemó los impíos.
19Hicieron becerro en Horeb, y encorváronse á un vaciadizo.
20Así trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
21Olvidaron al Dios de su salud, que había hecho grandezas en Egipto;
22Maravillas en la tierra de Châm, cosas formidables sobre el mar Bermejo.
23Y trató de destruirlos, á no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, á fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
24Empero aborrecieron la tierra deseable: no creyeron á su palabra;
25Antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz de Jehová.
26Por lo que alzó su mano á ellos, en orden á postrarlos en el desierto,
27Y humillar su simiente entre las gentes, y esparcirlos por las tierras.
28Allegáronse asimismo á Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos.
29Y ensañaron á Dios con sus obras, y desarrollóse la mortandad en ellos.
30Entonces se levantó Phinees, é hizo juicio; y se detuvo la plaga.
31Y fuéle contado á justicia de generación en generación para siempre.
32También le irritaron en las aguas de Meriba: é hizo mal á Moisés por causa de ellos;
33Porque hicieron se rebelase su espíritu, como lo expresó con sus labios.
34No destruyeron los pueblos que Jehová les dijo;
35Antes se mezclaron con las gentes, y aprendieron sus obras,
36Y sirvieron á sus ídolos; los cuales les fueron por ruina.
37Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios;
38Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron á los ídolos de Canaán: y la tierra fué contaminada con sangre.
39Contamináronse así con sus obras, y fornicaron con sus hechos.
40Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, y abominó su heredad:
41Y entrególos en poder de las gentes, y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.
42Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
43Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron á su consejo, y fueron humillados por su maldad.
44El con todo, miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor:
45Y acordábase de su pacto con ellos, y arrepentíase conforme á la muchedumbre de sus miseraciones.
46Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
47Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las gentes, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
48Bendito Jehová Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo: y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.
"Somos inmortales hasta que nuestra obra en la tierra esté terminada."
— George Whitefield