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Salmos 86–88
Salmos 86–88
1INCLINA, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y menesteroso.
2Guarda mi alma, porque soy pío: salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti, confía.
3Ten misericordia de mí, oh Jehová: porque á ti clamo todo el día.
4Alegra el alma de tu siervo: porque á ti, oh Señor, levanto mi alma.
5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
6Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento á la voz de mis ruegos.
7En el día de mi angustia te llamaré: porque tú me respondes.
8Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni obras que igualen tus obras.
9Todas las gentes que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; y glorificarán tu nombre.
10Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios.
11Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: consolida mi corazón para que tema tu nombre.
12Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre.
13Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del hoyo profundo.
14Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.
15Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;
16Mírame, y ten misericordia de mí: da tu fortaleza á tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva.
17Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste, y me consolaste.
1SU cimiento es en montes de santidad.
2Ama Jehová las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
3Cosas ilustres son dichas de ti, ciudad de Dios. (Selah.)
4Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: éste nació allá.
5Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; y fortificarála el mismo Altísimo.
6Jehová contará cuando se escribieren los pueblos: Este nació allí. (Selah.)
7Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes estarán en ti.
1OH Jehová, Dios de mi salud, día y noche clamo delante de ti.
2Entre mi oración en tu presencia: inclina tu oído á mi clamor.
3Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro.
4Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza:
5Libre entre los muertos, como los matados que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano.
6Hasme puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en honduras.
7Sobre mí se ha acostado tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.)
8Has alejado de mí mis conocidos: hasme puesto por abominación á ellos: encerrado estoy, y no puedo salir.
9Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: hete llamado, oh Jehová, cada día; he extendido á ti mis manos.
10¿Harás tú milagro á los muertos? ¿levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.)
11¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, ó tu verdad en la perdición?
12¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, ni tu justicia en la tierra del olvido?
13Mas yo á ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración te previno.
14¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro?
15Yo soy afligido y menesteroso: desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.
16Sobre mí han pasado tus iras; tus espantos me han cortado.
17Hanme rodeado como aguas de continuo; hanme cercado á una.
18Has alejado de mí el amigo y el compañero; y mis conocidos se esconden en la tiniebla.
"He tenido muchas cosas en mis manos y las he perdido todas; pero lo que he puesto en las manos de Dios, aún lo poseo."
— Martin Luther