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Salmos 82–85
Salmos 82–85
1DIOS está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.
2¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)
3Defended al pobre y al huérfano: haced justicia al afligido y al menesteroso.
4Librad al afligido y al necesitado: libradlo de mano de los impíos.
5No saben, no entienden, andan en tinieblas: vacilan todos los cimientos de la tierra.
6Yo dije: Vosotros sois dioses, é hijos todos vosotros del Altísimo.
7Empero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los tiranos.
8Levántate, oh Dios, juzga la tierra: porque tú heredarás en todas las gentes.
1OH Dios, no tengas silencio: no calles, oh Dios, ni te estés quieto.
2Porque he aquí que braman tus enemigos; y tus aborrecedores han alzado cabeza.
3Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus escondidos.
4Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, y no haya más memoria del nombre de Israel.
5Por esto han conspirado de corazón á una, contra ti han hecho liga;
6Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos;
7Gebal, y Ammón, y Amalec; los Filisteos con los habitadores de Tiro.
8También el Assur se ha juntado con ellos: son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.)
9Hazles como á Madián; como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón;
10Que perecieron en Endor, fueron hechos muladar de la tierra.
11Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes;
12Que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios.
13Dios mío, ponlos como á torbellinos; como á hojarascas delante del viento.
14Como fuego que quema el monte, como llama que abrasa las breñas.
15Persíguelos así con tu tempestad, y asómbralos con tu torbellino.
16Llena sus rostros de vergüenza; y busquen tu nombre, oh Jehová.
17Sean afrentados y turbados para siempre; y sean deshonrados, y perezcan.
18Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; tú solo Altísimo sobre toda la tierra.
1¡CUÁN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío.
4Bienaventurados los que habitan en tu casa: perpetuamente te alabarán. (Selah.)
5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos.
6Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, cuando la lluvia llena los estanques.
7Irán de fortaleza en fortaleza, verán á Dios en Sión.
8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, oh Dios de Jacob. (Selah.)
9Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.
11Porque sol y escudo es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová: no quitará el bien á los que en integridad andan.
12Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.
1FUISTE propicio á tu tierra, oh Jehová: volviste la cautividad de Jacob.
2Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)
3Dejaste toda tu saña: te volviste de la ira de tu furor.
4Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
5¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿extenderás tu ira de generación en generación?
6¿No volverás tú á darnos vida, y tu pueblo se alegrará en ti?
7Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, y danos tu salud.
8Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, para que no se conviertan á la locura.
9Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra.
10La misericordia y la verdad se encontraron: la justicia y la paz se besaron.
11La verdad brotará de la tierra; y la justicia mirará desde los cielos.
12Jehová dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto.
13La justicia irá delante de él; y sus pasos pondrá en camino.
"Señor, hazme instrumento de tu paz."
— Francis of Assisi