Day 155 / 365
Job 27–29
Job 27–29
1Y REASUMIÓ Job su discurso, y dijo:
2Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
3Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere hálito de Dios en mis narices,
4Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.
5Nunca tal acontezca que yo os justifique: hasta morir no quitaré de mí mi integridad.
6Mi justicia tengo asida, y no la cederé: no me reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida.
7Sea como el impío mi enemigo, y como el inicuo mi adversario.
8Porque ¿cuál es la esperanza del hipócrita, por mucho que hubiere robado, cuando Dios arrebatare su alma?
9¿Oirá Dios su clamor cuando la tribulación sobre él viniere?
10¿Deleitaráse en el Omnipotente? ¿invocará á Dios en todo tiempo?
11Yo os enseñaré en orden á la mano de Dios: no esconderé lo que hay para con el Omnipotente.
12He aquí que todos vosotros lo habéis visto: ¿por qué pues os desvanecéis con fantasía?
13Esta es para con Dios la suerte del hombre impío, y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente.
14Si sus hijos fueren multiplicados, serán para el cuchillo; y sus pequeños no se hartarán de pan;
15Los que le quedaren, en muerte serán sepultados; y no llorarán sus viudas.
16Si amontonare plata como polvo, y si preparare ropa como lodo;
17Habrála él preparado, mas el justo se vestirá, y el inocente repartirá la plata.
18Edificó su casa como la polilla, y cual cabaña que el guarda hizo.
19El rico dormirá, mas no será recogido: abrirá sus ojos, mas él no será.
20Asirán de él terrores como aguas: torbellino lo arrebatará de noche.
21Lo antecogerá el solano, y partirá; y tempestad lo arrebatará del lugar suyo.
22Dios pues descargará sobre él, y no perdonará: hará él por huir de su mano.
23Batirán sus manos sobre él, y desde su lugar le silbarán.
1CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, y el oro lugar donde se forma.
2El hierro se saca del polvo, y de la piedra es fundido el metal.
3A las tinieblas puso término, y examina todo á la perfección, las piedras que hay en la oscuridad y en la sombra de muerte.
4Brota el torrente de junto al morador, aguas que el pie había olvidado: sécanse luego, vanse del hombre.
5De la tierra nace el pan, y debajo de ella estará como convertida en fuego.
6Lugar hay cuyas piedras son zafiro, y sus polvos de oro.
7Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vió:
8Nunca la pisaron animales fieros, ni león pasó por ella.
9En el pedernal puso su mano, y trastornó los montes de raíz.
10De los peñascos cortó ríos, y sus ojos vieron todo lo preciado.
11Detuvo los ríos en su nacimiento, é hizo salir á luz lo escondido.
12Empero ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿y dónde está el lugar de la prudencia?
13No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes.
14El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo.
15No se dará por oro, ni su precio será á peso de plata.
16No puede ser apreciada con oro de Ophir, ni con onique precioso, ni con zafiro.
17El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino.
18De coral ni de perlas no se hará mención: la sabiduría es mejor que piedras preciosas.
19No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; no se podrá apreciar con oro fino.
20¿De dónde pues vendrá la sabiduría? ¿y dónde está el lugar de la inteligencia?
21Porque encubierta está á los ojos de todo viviente, y á toda ave del cielo es oculta.
22El infierno y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos.
23Dios entiende el camino de ella, y él conoce su lugar.
24Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve debajo de todo el cielo.
25Al dar peso al viento, y poner las aguas por medida;
26Cuando él hizo ley á la lluvia, y camino al relámpago de los truenos;
27Entonces la veía él, y la manifestaba; preparóla y descubrióla también.
28Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia.
1Y VOLVIÓ Job á tomar su propósito, y dijo:
2¡Quién me tornase como en los meses pasados, como en los días que Dios me guardaba,
3Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, á la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;
4Como fué en los días de mi mocedad, cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;
5Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis hijos alrededor de mí;
6Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite!
7Cuando salía á la puerta á juicio, y en la plaza hacía preparar mi asiento,
8Los mozos me veían, y se escondían; y los viejos se levantaban, y estaban en pie;
9Los príncipes detenían sus palabras, ponían la mano sobre su boca;
10La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba á su paladar:
11Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían, me daban testimonio:
12Porque libraba al pobre que gritaba, y al huérfano que carecía de ayudador.
13La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; y al corazón de la viuda daba alegría.
14Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; y mi toca era juicio.
15Yo era ojos al ciego, y pies al cojo.
16A los menesterosos era padre; y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia:
17Y quebraba los colmillos del inicuo, y de sus dientes hacía soltar la presa.
18Y decía yo: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días.
19Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, y en mis ramas permanecía el rocío.
20Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano.
21Oíanme, y esperaban; y callaban á mi consejo.
22Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos.
23Y esperábanme como á la lluvia, y abrían su boca como á la lluvia tardía.
24Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro.
25Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.
"Resuelto a vivir con todas mis fuerzas, mientras viva."
— Jonathan Edwards