Bible in a Year
“Truly, truly, I say to you, whoever believes in me will also do the works that I do; and greater works than these will he do, because I am going to the Father. Whatever you ask in my name, this I will do, that the Father may be glorified in the Son. If you ask me anything in my name, I will do it.”John 14:12-14 ESV“Truly, truly, I say to you, whoever believes in me will also do the works that I do; and greater works than these will he do, because I am going to the Father. Whatever you ask in my name, this I will do, that the Father may be glorified in the Son. If you ask me anything in my name, I will do it.”John 14:12-14 ESV

Day 147 / 365

Job 3–5

Job 3–5

1DESPUÉS de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.

2Y exclamó Job, y dijo:

3Perezca el día en que yo nací, y la noche que se dijo: Varón es concebido.

4Sea aquel día sombrío, y Dios no cuide de él desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.

5Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; repose sobre él nublado, que lo haga horrible como caliginoso día.

6Ocupe la oscuridad aquella noche; no sea contada entre los días del año, ni venga en el número de los meses.

7¡Oh si fuere aquella noche solitaria, que no viniera canción alguna en ella!

8Maldíganla los que maldicen al día, los que se aprestan para levantar su llanto.

9Oscurézcanse las estrellas de su alba; espere la luz, y no venga, ni vea los párpados de la mañana:

10Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.

11¿Por qué no morí yo desde la matriz, o fuí traspasado en saliendo del vientre?

12¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿y para qué las tetas que mamase?

13Pues que ahora yaciera yo, y reposara; durmiera, y entonces tuviera reposo,

14Con los reyes y con los consejeros de la tierra, que edifican para sí los desiertos;

15O con los príncipes que poseían el oro, que henchían sus casas de plata.

16O ¿por qué no fuí escondido como aborto, como los pequeñitos que nunca vieron luz?

17Allí los impíos dejan el perturbar, y allí descansan los de cansadas fuerzas.

18Allí asimismo reposan los cautivos; no oyen la voz del exactor.

19Allí están el chico y el grande; y el siervo libre de su señor.

20¿Por qué se da luz al trabajado, y vida á los de ánimo en amargura,

21Que esperan la muerte, y ella no llega, aunque la buscan más que tesoros;

22Que se alegran sobremanera, y se gozan, cuando hallan el sepulcro?

23¿Por qué al hombre que no sabe por donde vaya, y al cual Dios ha encerrado?

24Pues antes que mi pan viene mi suspiro; y mis gemidos corren como aguas.

25Porque el temor que me espantaba me ha venido, y hame acontecido lo que temía.

26No he tenido paz, no me aseguré, ni me estuve reposado; vínome no obstante turbación.

1Y RESPONDIÓ Eliphaz el Temanita, y dijo:

2Si probáremos á hablarte, serte ha molesto; mas ¿quién podrá detener las palabras?

3He aquí, tú enseñabas á muchos, y las manos flacas corroborabas;

4Al que vacilaba, enderezaban tus palabras, y esforzabas las rodillas que decaían.

5Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.

6¿Es este tu temor, tu confianza, tu esperanza, y la perfección de tus caminos?

7Recapacita ahora, ¿quién que fuera inocente se perdiera? y ¿en dónde los rectos fueron cortados?

8Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.

9Perecen por el aliento de Dios, y por el espíritu de su furor son consumidos.

10El bramido del león, y la voz del león, y los dientes de los leoncillos son quebrantados.

11El león viejo perece por falta de presa, y los hijos del león son esparcidos.

12El negocio también me era á mí oculto; mas mi oído ha percibido algo de ello.

13En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres,

14Sobrevínome un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos:

15Y un espíritu pasó por delante de mí, que hizo se erizara el pelo de mi carne.

16Paróse un fantasma delante de mis ojos, cuyo rostro yo no conocí, y quedo, oí que decía:

17¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿si será el varón más limpio que el que lo hizo?

18He aquí que en sus siervos no confía, y notó necedad en sus ángeles;

19¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, cuyo fundamento está en el polvo, y que serán quebrantados de la polilla!

20De la mañana á la tarde son quebrantados, y se pierden para siempre, sin haber quien lo considere.

21¿Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? Mueren, y sin sabiduría.

1AHORA pues da voces, si habrá quien te responda; ¿y á cuál de los santos te volverás?

2Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia.

3Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.

4Sus hijos estarán lejos de la salud, y en la puerta serán quebrantados, y no habrá quien los libre.

5Su mies comerán los hambrientos, y sacaránla de entre las espinas, y los sedientos beberán su hacienda.

6Porque la iniquidad no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra.

7Empero como las centellas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción.

8Ciertamente yo buscaría á Dios, y depositaría en él mis negocios:

9El cual hace cosas grandes é inescrutables, y maravillas que no tienen cuento:

10Que da la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas por los campos:

11Que pone los humildes en altura, y los enlutados son levantados á salud:

12Que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada:

13Que prende á los sabios en la astucia de ellos, y el consejo de los perversos es entontecido;

14De día se topan con tinieblas, y en mitad del día andan á tientas como de noche:

15Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta;

16Pues es esperanza al menesteroso, y la iniquidad cerrará su boca.

17He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

18Porque él es el que hace la llaga, y él la vendará: él hiere, y sus manos curan.

19En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.

20En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra de las manos de la espada.

21Del azote de la lengua serás encubierto; ni temerás de la destrucción cuando viniere.

22De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo:

23Pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.

24Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás.

25Asimismo echarás de ver que tu simiente es mucha, y tu prole como la hierba de la tierra.

26Y vendrás en la vejez á la sepultura, como el montón de trigo que se coge á su tiempo.

27He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: óyelo, y juzga tú para contigo.

"Ora como si todo dependiera de Dios; trabaja como si todo dependiera de ti."

Augustine of Hippo

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